15 jun 2012

Juegos De Guerra [7]

Capítulo 7: "Invasión"



Con una túnica el espadachín salió de su tienda privada y se topó con Alfein saliendo del recinto real. Caminó hacía él y sin dejarlo hablar le habló:

-"Alfein tengo un problema" 
-"¿Disfrutando del descanso?" preguntó el Elfo levantando una ceja.
-"Acerca de la leyenda...que no terminaste de relatar, dime ¿Qué pasará cuando toque esa piedra."
-"Tu cuerpo absorberá la magia contenida."  Respondió Alfein.
-"¿Pero que pasaría si alguién con habilidades arcanas como tú entrara en contacto con aquel artefacto? "
-" Como te explique antes, nuestros cuerpos colapsarían sobrecargados de magía, se necesita un cuerpo virgen de magia como el tuyo" Respondió Alfein como si lo repitiera de memoria.
-"¿Y que pasará cuando yo entre en contacto con la piedra?" Inquirió Jurgen. 
-"No se sabe, es demasiada la magia que vas absorber, pero tendrás el poder suficiente para destruirlos a todos desde adentro, tendrás poderes más allá de lo impensable incluso tu cuerpo podrá sufrir cambios morfológicos producto del mana que empezará a correr no solo por tu sangre sino por toda tu existencia, recuerda que las almas de los Elfos más poderosos de todos los tiempos están ahí contenidas y puede que absorbas toda su sabiduría y hasta sus aspectos sin que dejes de ser Jurgen El Espadachín en tu conciencia " Finalizó Alfein
-"Alfein debo decirte algo"
-"¿Qué pasa Jurgen?"
-"Yo soy un ser mágico"
-"Tonterías Jurgen yo sentiría tu mana si así fuera"
Jurgen levantó su brazo y se lo mostró mientras decía:

-"Tu lo viste Alfein estaba completamente quemado"
-"Jurgen, estabas tan atónito con la belleza de nuestra Dama Dorada que no te diste cuenta como te curaba mientras hablaba" Dijo Alfein con una sonrisa burlona.
Ahora que lo pensaba, Jurgen sentía un cosquilleo en su brazo mientras estaba en el recinto carmesí. Esa noche El Espadachín estuvo en compañía de dos voluptuosas mujeres, se quedó dormido como un tronco mientras lo masajeaban y afeitaban.

A la mañana siguiente, mientras se probaba su armadura y blandía la nueva espada que habían dejado en su tienda, un grito lo asaltó acompañado de temblores de tierra.

Alfein se encontraba afuera lanzando flechas por do quier a los invasores mientras pedía a gritos protección para el recinto carmesí. El campamento había sido invadido por los oscuros.



Las flechas de Alfein eran certeras. Era un Elfo poderoso y uno a uno caían los enemigos antes que siquiera pensaran en acercarse a el. Rápidamente escaló una de las tiendas sin detenerse al lanzar flechas. Ingresó al recinto carmesí y busco a la reina. La tomó un brazos y salió volando por el aire al igual que sus flechas.

Cuando llegó a las últimas tiendas y pensó que lograría escapar pero un conjunto de demonios lo sorprendió de frente acabando con sus planes de huir. No los había visto antes, sobre sus cabezas blancas y esqueléticas ardía una incesante llama amarilla y  en sus columnas vertebrales lucían unas terroríficas  lanzas que empezaron a sacar como espadas de su vaina.

Alfein intentó invocar un hechizo pero no pudo, sentía que algo bloqueaba el flujo de su mana...las piernas le temblaron y sintió debilidad. La agitada dama dorada le habló desde atrás.
-"Son ellos Alfein, han instaurado totems alrededor del campamento y ellos actuan como catalizadores para bloquear nuestra magia."

Alfein disparó una flecha que impactó sobre el cráneo de uno de los demonios.  Este no emitió ningún sonido de dolor, solo bajó su cabeza y sin pensar sacó la flecha. Los invasores avanzaron lentamente:

-"Demonios, es inútil...." Pensó Alfein.
Los ardientes demonios con sus lanzas oseas avanzaron de forma frenética y descontrolada. Alfein estiró los brazos y protegió con su cuerpo a la Dama de Oro.

-"Por el honor he de morir. ¡Larga Vida al Rey y la Reina de este imperio!"
Continuará....

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